Los imprevistos en el hogar pueden ocurrir en cualquier momento. Desde una rotura de cañerías hasta un robo, un incendio o un sismo, estos eventos pueden generar importantes gastos de reparación y reposición. Por ello, los seguros de hogar se han convertido en una herramienta cada vez más relevante para proteger tanto la vivienda como los bienes que hay en su interior.
Si bien muchas personas cuentan con este tipo de cobertura porque está asociada a un crédito hipotecario, expertos del sector coinciden en que aún existe una importante brecha de protección entre propietarios sin crédito vigente y arrendatarios.
Más allá del crédito hipotecario
En Chile, la contratación de seguros de hogar ha estado tradicionalmente ligada a los créditos hipotecarios, ya que las entidades financieras exigen una póliza contra incendio y, en muchos casos, cobertura frente a sismos.
Sin embargo, una vez finalizado el pago del crédito, muchas familias dejan de estar aseguradas, quedando expuestas a riesgos que pueden afectar significativamente su patrimonio.
Además, los seguros de hogar no están dirigidos únicamente a propietarios. Los arrendatarios también pueden proteger sus pertenencias mediante coberturas enfocadas en contenido, robo y otros daños que puedan afectar muebles, electrodomésticos, computadores o artículos personales.
Una protección que se adapta a cada necesidad
Las coberturas pueden variar según el perfil de quien contrata el seguro. Mientras los propietarios suelen buscar protección para la estructura de la vivienda y su contenido, los arrendatarios generalmente priorizan la protección de sus bienes personales.
Según explica Andrea Lepe, Gerente Técnica y de Productos de Reale Seguros, las familias que optan por coberturas complementarias suelen incorporar beneficios adicionales como protección frente a robos, servicios de asistencia y cobertura para los bienes que forman parte del hogar.
¿Cuánto cuesta un seguro de hogar?
El valor de una póliza depende de diversos factores, entre ellos el monto asegurado, las coberturas contratadas, la ubicación de la propiedad y sus características constructivas.
Como referencia, una póliza básica puede costar entre 2 y 6 UF al año, aunque el precio puede variar según el nivel de protección requerido. Por ello, no existe un valor único o estándar, sino que cada seguro se ajusta a las necesidades específicas de cada vivienda y de quienes la habitan.
Los siniestros más frecuentes
Aunque incendios y sismos suelen ser los eventos que generan mayores pérdidas económicas, los daños más comunes reportados por las aseguradoras corresponden a problemas de agua, especialmente roturas de cañerías y filtraciones.
A éstos se suman robos, hurtos, daños eléctricos y situaciones de responsabilidad civil. Son eventos que pueden ocurrir de manera inesperada y cuyo costo puede ser considerable para las familias.
¿Qué revisar antes de contratar?
Al momento de elegir un seguro de hogar, los especialistas recomiendan no enfocarse únicamente en el precio. Es fundamental verificar que los montos asegurados permitan reconstruir la vivienda o reponer los bienes afectados ante una pérdida importante.
Asimismo, es recomendable revisar detalladamente las coberturas, exclusiones y deducibles de la póliza, asegurándose de contar con protección frente a riesgos especialmente relevantes para la realidad chilena, como incendios, sismos y daños por agua.
Porque proteger un hogar no solo significa cuidar una propiedad, sino también resguardar la tranquilidad y el bienestar de quienes viven en ella.



